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NO TOMES TANTOS ANTIDEPRESIVOS Y RÍETE HASTA DE TU SOMBRA

Dos chistes muy monos...

El león se desplaza majestuosamente por la selva.
El mono lo ve venir y sube velozmente a un árbol.
Tranquilo, mono: hoy estoy de buen humor y quiero ser amigo de todos las animales. 
Si bajas no te haré nada.
No bajo. No te creo. 
Baja, mono. Quiero ser amigo. Para que veas que no te haré nada me voy a atar. 
¿Ves? Ya no me puedo mover. Baja y te saludo.
El mono baja temblando del árbol.
¿Por qué tiemblas? Quiero ser tu amigo.
Tiemblo de emoción: ¡es la primera vez que le voy a romper la cara a un león!
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Entra a un café un hombre llevando a un mono con una correa.
Se sienta, pide una bebida para él y un zumo de plátano para el mono.
El animal se toma el zumo, tira el vaso al suelo y comienza a correr por todo el bar, lanzando gritos y haciendo destrozos.Finalmente, llega a la mesa de billar, se para, ve la bola blanca que esta sobre el paño
de la mesa; la agarra y se la come.
El dueño del bar, enfurecido, le recrimina al hombre:
Óigame, usted, ¡Ese mono suyo es un salvaje, primero me destroza el bar y después se come mi bola de billar! Los voy a echar a patadas a usted y a ese bicho de mierda.
El hombre, avergonzado, le dice al dueño:
No se preocupe amigo, yo le pago por todos los daños.
Dicho esto, saca un fajo de billetes y se va.
Al cabo de una semana vuelven el hombre y su mono al mismo bar. El hombre pide un trago para él y un zumo de plátanos para el mono. El mono esta vez se comporta decentemente; se toma su trago y se pone a caminar mesa por mesa, pero sin romper nada. En esto que ve sobre una mesa un helado con una cereza encima. Agarra la cereza, la mira bien, y procede a metérsela en el culo con toda delicadeza. Se la saca, la vuelve a mirar, y se la come.
El dueño del bar, indignado, otra vez le recrimina al hombre:
Oiga! Ese bicho asqueroso suyo es un inmundo!. ¿Vio lo que hizo? Delante de todos mis clientes, se mete una cereza en el culo y después se la come.
A lo que el hombre le contesta:
Si, mire, tiene que comprendedlo, con lo que le costó cagar la bola de billar, ahora antes de comer cualquier cosa primero la mide.

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