
que le cuento a la parienta
cuando me siento excitado
y quiero su puerta abierta.
Perfumate por delante
y perfumate por detrás
que el chiquitín esta crecido
y duro como el nogal.
La parienta me sonríe
con poca animosidad
pues ella sabe de sobra
que me voy a engatillar.
Al meternos en la faena
empiezo con mucho brío
y pronto el caperucito
se apendeja y queda frío...
Frustrado yo me levanto
la parienta se cabrea
y mirando el pizarrín...
¿ahora quien te menea?
Ángel Reyes Burgos