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El blues de lo que pasa en mi escalera, Joaquin Sabina


El más capullo de mi clase, que elemento
llegó hasta el Parlamento
a sus cuarenta y tantos años, y un escaño
decora con su terno azul de diputado del gobierno.

Da fe de que ha triunfado, su tripa que ha engordado
desde el día, que un ujier le llamó su señoría
y cambió a su mujer por una arpía de pechos operados.


Y sin dejar de ser el mismo bruto aquel que no sabía
ni dibujar la o con un canuto.

El superclase de mi clase, que pardillo,
se pudre en el banquillo
y a sus cuarenta y cinco abriles, matarile,
y a la cola del paro, por no haber pasado por el aro.

Vencido, calvo y tieso, se quedó en los huesos aquel día
que pilló a su mujer en plena orgía
con el miembro del miembro que ironía, más tonto del Congreso.

Y sin dejar de ser el mismo sabio que para hacer poesía,
sólo tenía que mover lo labios.

Y yo que no soy más listo ni tonto que cualquiera,
a mis cuarenta y pocos tacos, ya ves tú,
igual sigo de flaco, igual de calavera,
igual que antes de loco por cantar,
por cantar el blues de lo que pasa en mi escalera.

La más maciza de mi clase, que cintura, cotiza la hermosura
y, a sus cuarenta y pico otoños, hasta el moño del genio del marido,
huyó con otro menos aburrido.

Tanto ha prosperado que un Jaguar ha estrenado el mismo día
en que la divorció de la utopía,
un talón con seis ceros que le había
firmado un diputado.

Y sin dejar de ser la seductora bruja que escondía
bajo la falda una calculadora.

Y yo pobre mortal,que no he gozado sus caderas,
a mis cuarenta y pocos tacos, ya ves tú,
igual sigo de flaco, igual de calavera,
igual que antes de loco por cantar el blues
de lo que pasa en mi escalera.

Por lo demás ni más ni menos larga que cualquiera
a mis cuarenta y pocos tacos,
ya ves tú,igual sigo de flaco,
igual de calavera,
igual que antes de loco por cantar,
por cantar el blues, de lo que pasa en mi escalera,
por cantar el twist
de las verdades verdaderas.

Por cantar… el bolero que canta mi portera.
Por cantar… una rumba gitana y canastera.
Por cantar… aquel tango el día que me quieras.
Por cantar… loco por incordiar a los horteras.
Por bailar… bajo la lluvia sobre las aceras.
Por cantar… vallenatos que amansen a las fieras.
Por cantar… hasta que salga el sol por Antequera.
Por cantar… con mi primo Rosendo a su manera
de vivir….. siempre con gente, siempre solateras.
Por cantar… el rock and roll de las gasolineras.
Por cantar… un merengue pegado a una palmera.
Por cantar… camino de la Habana una habanera.
Por cantar… un mambo con smoking y chistera.
Por tocar…. esa guitarra carabanchelera.
Por cantar… hoy en Pekín, mañana en Talavera.
Por cantar… el bugui-bugui de las carreteras.
Por cantar… allá en el rancho grande una ranchera.
Por cantar… como si el almanaque no existiera.
Por seguir… dando el cante hasta el día que me muera.
Por cantar… un calipso contra la ley Corcuera.
Por cantar… si pones otra ronda, tabernera.
Por cantar… en la calle, en el curro, en la bañera.
Por cantar… menos un bakalao lo que quieras.
Por silbar… al paso de una guapa peluquera…

JOAQUIN SABINA, OJO AL GORILA


A través de las anchas rejas
de la jaula de un bello zoo
Contemplaba un grupo de viejas
un gorila muy juguetón;
sin ningún pudor las comadres
Señalaban cierto lugar
Que como es natural mi madre
Me ha prohibido aquí citar.
Ojo al gorila

De repente se abre la puerta
de la jaula del animal
¿Cómo es posible que esté abierta?
alguien debió cerrarla mal;
El mono al verse sin grilletes
En vez de ¡Viva la libertad!
Dijo tocándose el paquete
"Hoy pierdo la virginidad".
Ojo al gorila

El guardián con gesto afligido
pensó para si "¡Santo Dios!
Es un gorila reprimido
y la culpa la tengo yo";
y todas las viejas curiosas
de que al principio les hablé
pusieron pies en polvorosa
a pesar suyo, yo lo sé.
Ojo al gorila

Incluso aquellas que miraban
al gorila como a un don Juan
fingieron estar asustadas
por aquello del qué dirán;
el fornicio les daba miedo
pero ustedes y un servidor
sabemos que el quiero y no puedo
es un suplicio mucho peor.
Ojo al gorila

Todo el mundo alocadamente
huye lejos del animal
salvo una vieja indiferente
y un joven juez sin moral;
El mono al ver el fracaso
Y que todos huyen de él
empezó a acelerar el paso
hacia la vieja y hacia el juez.
Ojo al gorila

"¡Bah!" decía la solterona
"¿cómo un mono me va a querer?
Si al menos fuese yo una mona
pero soy toda una mujer"
Y el juez pensaba insobornable
"Que el elegido sea yo
es completamente improbable"
Ya veremos luego que no
Ojo al gorila

Supongamos por un instante
que igual que el mono debe usted
elegir como dulce amante
bien a una vieja, bien a un juez;
pienso que si esta alternativa
la debiera decidir yo
la vieja, aun sin ser atractiva
sería el objeto de mi elección.
Ojo al gorila

Pero aunque el bueno del gorila
sea Tarzán haciendo el amor
por el contrario cuando cavila
da más gatillazos que yo;
con que en vez de optar por la vieja
como haríamos usted o yo
agarrando al juez de una oreja
bajo a un árbol se lo llevó.
Ojo al gorila

lo que viene después es algo
que hubiera querido contar
pero me estimo en lo que valgo
y no quiero degenerar;
basta decir que el juez gemía
y que luego empezó a gritar
como el hombre que el mismo día
él había mandado ahorcar.

Joaquin Sabina